Sin seguridad, nada es posible

Camilo Sánchez, Presidente de Andesco

Tomado de Portafolio

Pasó de una simple percepción de inseguridad en campos y ciudades a una realidad de incrementos en extorsión, vacunas, secuestros, revirtiéndose una situación que creíamos superada.

Todo lo anterior está asfixiando la reactivación económica al retrasar las inversiones que se tenían programadas disminuyendo la generación de empleo, sin contar con la inconveniente reforma laboral que está en trámite e incrementará aún más la problemática reinante.

Hoy la angustia ciudadana se manifiesta en el reclamo permanente y masivo ante las autoridades para que respondan con contundencia, ya que estas parecen maniatadas y sin recursos para realizar una adecuada inteligencia; igualmente, la salida de altos oficiales de las fuerzas armadas y policía ha desmantelado la línea de mando, generando ineficiencia y buenos resultados.

A esto toca agregarle más de 8.000 horas de bloqueos en las vías, dificultando la movilidad y el transporte de alimentos, generando una presión inflacionaria que ya sentimos.

También la señal de apoyo por decreto a movilizaciones campesinas y procedimientos eventuales de expropiación express, que generan inseguridad jurídica e incertidumbre. Además, preocupan los apagones digitales por cuenta de grupos armados organizados y ataques cibernéticos a portales oficiales y empresariales, sin resultados, ni culpables.

Deploramos recientes afirmaciones que puede haber saboteos por parte de empresas que favorezcan un apagón sin prueba alguna.


En servicios públicos y TIC volvieron los eventos de voladuras de torres, vandalismo en transformadores y equipos de protección eléctricos, atentados contra los oleoductos, sustracción de kilómetros de cable de cobre y fibra óptica, robos de baterías, antenas, medidores, tapas de alcantarilla, canecas y contenedores de basuras, entre otros, que afectan a más de un millón y medio de personas continuamente; hoy son el pan de cada día y no vemos preocupación, ni respuestas efectivas para solucionarlo.

Asimismo, ataques a vehículos que transportan personal operativo para mantenimiento y expansión; destrozos e incendios a camiones, volquetas, equipos compactadores.

Esto por parte de vándalos disfrazados de protesta social que hay que desenmascarar, para que no impidan a los trabajadores llegar a sus empresas, ni restrinjan el tiempo laboral a menos del 50%, inviabilizando cualquier proyecto.

Se nos informó que no hay suficiente personal para atender las situaciones de control zonal cuando se produce una acción terrorista en contra de la infraestructura de servicios. Anteriormente, contábamos con unidades especializadas que facilitaban dicha tarea, permitiendo la reconexión del servicio en poco tiempo, además de ser disuasivos.

Es peligroso incentivar movilizaciones ciudadanas para presionar el trámite de las reformas en curso y peor aún generar la sensación de ser permisivos con la ilegalidad con fines altruistas, porque esto siempre termina mal.

Mantener el discurso antiempresarial y de lucha de clases atiza la hoguera y ocasionará pérdidas económicas y de vidas irresponsablemente. No olvidemos que soldado avisado no muere en guerra, llegó el momento de no hacernos los de la vista gorda.