Las acciones para reactivar la economía desde el crecimiento sostenible en Colombia

Crecimiento limpio y sostenible es uno de los pilares de la política, en el que se invertirán unos $19 billones. Sin embargo, al tiempo que se habla de transición energética también se dan líneas para profundizar actividades con pasivos ambientales, como la minería.

Transición energética es una de las palabras de moda en el ámbito de las políticas públicas. Claro, más que un asunto con popularidad, es una necesidad de cara a un futuro sostenible y, de paso, que sea posible.

La ciencia detrás del cambio climático está clara y el mensaje lo es también: o se descarbonizar la economía o no habrá mucho más planeta para seguir hablando de cualquier economía.

Una transición hacia una economía sostenible implica un rediseño del pacto social en cada país y en todos los renglones. Para la muestra, un ejemplo. Los cambios bruscos en las condiciones climáticas son una amenaza directa a los sistemas productivos, si estos no se adaptan. Un estudio de 2014 hecho por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) daba cuenta de que, entre 2011 y 2100, “en promedio habría pérdidas anuales del PIB del 0,49 %”. Por sectores, dice el documento del DNP, el mayor perjudicado es el agrícola, con una baja de 7,4 % en “los rendimientos agrícolas para maíz tecnificado, arroz irrigado y papa”.

Las amenazas no sólo se ubican en renglones como la producción (y por ende el consumo), sino también para asuntos como la infraestructura: con aumentos en lluvias se ponen en riesgo vías terciarias (una de las grandes deudas sociales y económicas del país) e incluso la conectividad mediante la red de autopistas 4G.

Los retos pendientes de Colombia, de cara a una adaptación económica al cambio climático son variados y abarcan la diversificación de la producción, así como la mentada transición energética.

Bajo la óptica del Conpes de reactivación económica, el crecimiento limpio y sostenible es uno de los cuatro pilares de la recuperación luego de la crisis inducida por la pandemia se centrará. En concreto, se apoyarán 32 proyectos en esta línea y se espera que, para 2022 haya 1.436 nuevos negocios verdes verificados, con una inversión de $19 billones, que se espera generen más de 114.000 empleos.

En general, esta estrategia presenta dos grandes enfoques: “Promoción de fuentes de energía renovable, y restauración y protección del medio ambiente”, según se lee en la versión final del documento Conpes, que fue recientemente aprobado.

Una de las acciones concretas en este aspecto implica mejorar la eficiencia energética del país, específicamente en el uso de energía por cuenta de los electrodomésticos de los hogares. “La Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) entre 2021 y 2022 realizará una identificación de los electrodomésticos catalogados como eficientes energéticamente y que sean de producción nacional. Una vez identificados estos electrodomésticos, la UPME los incluirá en el Plan de Acción Indicativo de Eficiencia Energética (PAI-PROURE) presentando estrategias para promover el recambio de equipos ineficientes, o su compra, para disminuir el consumo de energía eléctrica en el sector residencial”, dice la política.

También hay varias acciones para ampliar la frontera de electrificación del país hacia las zonas que aún se encuentran lejos del alcance del sistema de interconexión nacional.

Una de las cosas que sorprende del Conpes es que, a la vez que habla de crecimiento sostenible, hace un énfasis en la importancia y vocación minero energética del país. En concreto, se establecen estrategias para permitir “la entrada de nuevos proyectos del sector minero energético. Dichos proyectos buscarán dinamizar la economía, promover el desarrollo de nuevos y mejores empleos además del crecimiento sostenible de los territorios y el país. Esta acción tendrá una ejecución enmarcada en la vigencia 2021 al año 2026”.

También establece instrucciones para que el Servicio Geológico Colombiano desarrolle “una estrategia que promueva la consolidación del conocimiento geocientífico para la diversificación de la exploración y explotación de recursos minero-energéticos”.

Sin embargo, para algunos, hablar de explotación minera genera una especie de disonancia cognitiva al mismo tiempo que se tocan temas de crecimiento sostenible y transición energética.

En términos globales, las crecientes inversiones en economía sostenible no corren cerca de proyectos de minería. Las proyecciones más recientes de la unidad de análisis climático de Bloomberg (conocida como NEF) estima que para 2050 el mundo invertirá poco más de US$15 billones en nuevas instalaciones para generar energía; de este monto, unos US$11 billones (73 %) irán destinados a energías renovables (US$5,9 billones para eólica y US$4,2 billones para solar).

“La minería, en promedio, solo genera encadenamientos con otros sectores del país de 31,4 % hacia adelante y de 29 % hacia atrás, porque el producto se exporta crudo y la maquinaria y herramienta para extraerlo son importadas. En comparación, en promedio los encadenamientos hacia atrás de las manufacturas son de 46,4% y hacia adelante de 38,6 %”, escribió en una columna reciente el analista y académico Mario Valencia.

Tomado de El Espectador 

Anders Hjort

Gestor de proyectos y experto sénior del IVL Swedish Environmental Research

Anders es ingeniero (BSc) con más de 15 años de experiencia internacional en el desarrollo de proyectos de biogás, diseño de sistemas y gobernanza del sector. Cuenta con una amplia experiencia a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos, desde la factibilidad y el diseño conceptual hasta la contratación, implementación y evaluación, aplicando el Modelo Nórdico de Biogás. Desde 2008, ha gestionado y/o asesorado más de 50 proyectos en Europa, África, América Latina y Asia, coordinando con ministerios del sector, municipios y socios privados para alinear los proyectos con las políticas nacionales de energía y gestión de residuos.

Como Asesor Principal de Biogás en IVL, Anders ha liderado importantes iniciativas sobre el desarrollo del mercado de biogás sostenible y digestato, formulación de políticas y estrategias, desarrollo de capacidades y fortalecimiento institucional. Posee una sólida trayectoria en mapeo de recursos, análisis de factibilidad técnico-económica (TEA) y diseño conceptual de plantas de biogás integradas en sistemas de energía eléctrica, térmica y transporte. Anders ha obtenido y gestionado alrededor de 1500 millones de coronas suecas (SEK) en subvenciones de inversión para infraestructuras e instalaciones de producción de Bio-CNG y Bio-LNG en la región nórdica.

Cuenta con experiencia en la facilitación de diálogos sobre políticas públicas y en la coordinación entre múltiples actores (ministerios, socios de desarrollo y el sector privado) para fortalecer los marcos del mercado del biogás. A través de su extensa experiencia profesional y formación interna avanzada en liderazgo y gestión de proyectos, equivalente a un nivel de posgrado, ha liderado con éxito grandes equipos interdisciplinarios y consultores técnicos. Es experto en asesorar a instituciones públicas sobre marcos normativos, esquemas de incentivos y modelos de financiamiento, así como en la creación de capacidades para ministerios y autoridades locales en contextos de países en desarrollo. Anders habla inglés y sueco con fluidez y tiene conocimientos básicos de español.


Ha sido profesora de las clases Lógica y Retórica, y Constitución y Democracia en la Universidad de Los Andes. Además, es autora del libro ‘Otras Culpas’ y ha sido columnista de los periódicos El Espectador, El País, el Diario del Huila, El Liberal y El Meridiano, entre otros, así como comentarista de opinión y analista política radial en Blu Radio de Caracol.