Hacia una movilidad sostenible

La tecnología juega un papel fundamental en los Modelos de transporte. Los modelos intermediados por plataformas como Uber deben ser vistos como complemento de la oferta en las ciudades.

El transporte público es la columna vertebral de la movilidad para las ciudades, e ir en contra de su fortalecimiento sería contraproducente para el bien común de los ciudadanos. Sin embargo, aun cuando los esfuerzos de los gobiernos han sido importantes para incrementar el acceso público al transporte, así como para reducir la congestión vehicular, la contaminación y el uso de espacios de estacionamiento, hacerlo a gran escala ha sido un desafío.

Un ejemplo de esto es Bogotá, la tercera ciudad más congestionada del mundo y la segunda en Latinoamérica, según informes de 2018 de Inrix. Ese año los capitalinos pasaron 272 horas en tráfico durante horas pico y los conductores invirtieron el 30% de su tiempo al volante en congestión.

Además, el Registro Único Nacional de Tránsito (Runt) indica que en Bogotá circulan más de dos millones de carros particulares; 1.843 buses del Sitp; más de 2.000 buses de Transmilenio, entre articulados y alimentadores; así como 52.700 taxis. Esto refleja no solo las pocas opciones de movilidad para los más de siete millones de habitantes en la capital, sino también la necesidad de formular políticas públicas que contemplen la multimodalidad como pieza clave del sistema de transporte. Para lograrlo, es importante considerar varios puntos:

El primero: La tecnología juega un papel fundamental. Modelos de transporte privado intermediado por plataformas (TPIP) como el que ofrece Uber deben ser vistos como un complemento de la oferta de transporte público en las ciudades, permitiendo que los vehículos privados, que actualmente circulan en las calles, hagan parte de la solución a los problemas de movilidad que tienen las ciudades.

Segundo: Lograr que los ciudadanos compartan sus viajes en vehículos privados ha sido un reto para los expertos y los gobiernos, a fin de lograr una movilidad realmente sostenible. Para llegar a ello, es necesario promover e incentivar el uso de medios de transporte alternativos y sostenibles. Todavía falta de una regulación para los servicios de TPIP, ya que estas opciones se están convirtiendo en parte de la solución a la demanda de transporte de la ciudadanía.

Tercero: La innovación tecnológica va a una velocidad más acelerada que las regulaciones. En ese sentido, el primer paso para optimizar los nuevos modelos de transporte, y así ayudar a mejorar la movilidad, es, en principio, de carácter normativo.

Por esto reiteramos nuestra disposición para contribuir al Gobierno Nacional en la creación de una regulación que fomente el uso del TPIP y apunte, desde la diferencia, a desregular los modelos tradicionales en pro de su propia eficiencia.

La movilidad sostenible en Colombia dependerá en gran parte de las decisiones del Gobierno y la contribución de las compañías de tecnología intermediadoras de servicios de transporte privado.

En la medida en que las aplicaciones sean reglamentadas, los ciudadanos se beneficiarán de una alternativa de movilidad complementaria y existirá una colaboración más estrecha entre las autoridades y las compañías, en favor de las ciudades y la seguridad de los usuarios.

Tomado de: La República

Anders Hjort

Gestor de proyectos y experto sénior del IVL Swedish Environmental Research

Anders es ingeniero (BSc) con más de 15 años de experiencia internacional en el desarrollo de proyectos de biogás, diseño de sistemas y gobernanza del sector. Cuenta con una amplia experiencia a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos, desde la factibilidad y el diseño conceptual hasta la contratación, implementación y evaluación, aplicando el Modelo Nórdico de Biogás. Desde 2008, ha gestionado y/o asesorado más de 50 proyectos en Europa, África, América Latina y Asia, coordinando con ministerios del sector, municipios y socios privados para alinear los proyectos con las políticas nacionales de energía y gestión de residuos.

Como Asesor Principal de Biogás en IVL, Anders ha liderado importantes iniciativas sobre el desarrollo del mercado de biogás sostenible y digestato, formulación de políticas y estrategias, desarrollo de capacidades y fortalecimiento institucional. Posee una sólida trayectoria en mapeo de recursos, análisis de factibilidad técnico-económica (TEA) y diseño conceptual de plantas de biogás integradas en sistemas de energía eléctrica, térmica y transporte. Anders ha obtenido y gestionado alrededor de 1500 millones de coronas suecas (SEK) en subvenciones de inversión para infraestructuras e instalaciones de producción de Bio-CNG y Bio-LNG en la región nórdica.

Cuenta con experiencia en la facilitación de diálogos sobre políticas públicas y en la coordinación entre múltiples actores (ministerios, socios de desarrollo y el sector privado) para fortalecer los marcos del mercado del biogás. A través de su extensa experiencia profesional y formación interna avanzada en liderazgo y gestión de proyectos, equivalente a un nivel de posgrado, ha liderado con éxito grandes equipos interdisciplinarios y consultores técnicos. Es experto en asesorar a instituciones públicas sobre marcos normativos, esquemas de incentivos y modelos de financiamiento, así como en la creación de capacidades para ministerios y autoridades locales en contextos de países en desarrollo. Anders habla inglés y sueco con fluidez y tiene conocimientos básicos de español.


Ha sido profesora de las clases Lógica y Retórica, y Constitución y Democracia en la Universidad de Los Andes. Además, es autora del libro ‘Otras Culpas’ y ha sido columnista de los periódicos El Espectador, El País, el Diario del Huila, El Liberal y El Meridiano, entre otros, así como comentarista de opinión y analista política radial en Blu Radio de Caracol.