Enfrentar el cambio climático con tecnología

Esto supone una oportunidad para que el país enfrente realidades como el cambio climático con soluciones ingeniosas

 

La construcción de túneles avanza de manera vertiginosa en Colombia, tanto así que somos el país donde más obras de infraestructura de este tipo se construyen. Esto supone una oportunidad para que el país enfrente realidades como el cambio climático con soluciones ingeniosas, amigables con el medio ambiente y que respondan a la compleja topografía colombiana. Construir vías, túneles, edificaciones, etcétera, genera impactos importantes, tales como excavaciones y movilizaciones de terreno, transporte de materiales, explotación de canteras y todos los trasiegos requeridos.

Los túneles, sin embargo, están catalogados como soluciones eficientes medioambientalmente porque permiten desarrollar vías de una forma lineal, es decir, sin que se deba generar deforestación o desarrollar procesos que conlleven mayores longitudes de vías para llegar a los mismos puntos de destino. Las vías convencionales, al ser curvas, como la mayoría de nuestras autopistas en medio de cordilleras, demandan mayores longitudes de construcción, lo que a su vez implica mayores volúmenes de materiales de obra, y esto significa aumento en la emisión de gases, material particulado y contaminación del medio ambiente.

Así, mientras una vía a cielo abierto demanda longitudes de entre 10 y 15 kilómetros para pegarse a la ladera de la montaña, esa misma distancia se sortea con apenas cinco kilómetros de túnel, lo que conlleva menos emisiones. Dicho de otra manera, toda la cadena de producción requiere que se traigan insumos de los ríos, se exploten las canteras y se trituren materiales; el ciclo de acopio y movilización de tales materias primas deja huellas en el entorno, como ocurre con el uso de concretos para el recubrimiento final.

¿Soluciones a la vista? Mientras que el mundo recibió perplejo la decisión de Estados Unidos de retirarse del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, suscrito por 195 países en 2015, Colombia ha sido ejemplar: ratificó este compromiso y de manera audaz se comprometió a reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030.

Honrar este acuerdo es un mandato que también involucra al sector de la infraestructura vial, y por tanto las empresas deberían estar aportando soluciones para alinearse con la política de gobierno. En este sentido, desde 1996, Vinci Coatings realiza inteligencia de mercado para identificar las principales tecnologías que puedan suplir las necesidades de forma eficiente, sostenible y segura para los usuarios, con un marco normativo internacional vigente. De hecho, el país suma a la fecha los primeros 18 kilómetros de túneles que cuentan con tecnología de última generación, caso “lámina vista”, solución que a largo plazo aportará ahorros energéticos con una vida útil tres veces superior a los recubrimientos convencionales.

Desde 2012, el uso de tales materiales también ha generado reducciones importantes en el tiempo de ejecución de las obras, incluso de hasta dos años, como ocurrió con los diferentes contratos suscritos en la vía Bogotá-Villavicencio. Las mismas tecnologías son uno de los componentes del Túnel de La Quiebra (8,4 kilómetros), que conectará a Antioquia con el centro del país y a la Costa, a partir de 2021, un proyecto emblemático de talla mundial.

De esta forma, Colombia avanza por buen camino, pero falta. En el inventario de túneles debemos considerar aquellos que luego de 10, 20 y 30 años de haber sido construidos, requieren ser actualizados para ajustarse a las normas vigentes.

 

Juan Acevedo Suárez

Tomado de La República