En Shanghai no se recoge la basura si no está reciclada correctamente

– Redacción Medio Ambiente / EFE

Desde que la regulación entró en vigencia, el pasado 1 de  julio, se han recogido 9.200 toneladas de basura al día y de ellas se reutilizan hasta 4,600 toneladas.


Los 26 millones de habitantes deben separar la basura de sus casas o son multados. Archivo particular

Desde hace varios meses el gobierno de Shanghai (China) ha impulsado drásticas medidas para incentivar en ciudadanos  hábitos de reciclaje. Desde que la regulación entró en vigencia, el pasado 1 de  julio, se han recogido 9.200 toneladas de basura al día y de ellas se reutilizan hasta 4,600 toneladas, según información del diario Shanghai Daily.

Miles de anuncios y reportajes en prensa y televisión, paredes empapeladas con folletos explicativos, dibujos animados, aplicaciones móviles y hasta videojuegos son utilizados por el gobierno para enseñar a los 26 millones de habitantes cómo separar la basura que producen sus casas.

Aunque la información ha tenido gran cantidad de difusión, quienes incumplan esta medida son penalizados con 50 yuanes si es su primera vez y con 200 yuanes si se repite. «Nunca una ciudad en China impuso una clasificación de basura como esta. Es una gran oportunidad para avanzar», señaló  Efe Eric Liu, miembro de Greenpeace Asia Oriental a la agencia EFE.

Esta nueva ley también contempla aplicar progresivamente un horario fijo para tirar la basura, así como 18 políticas de apoyo. Entre ellas, que los hoteles dejen de proporcionar algunos artículos desechables -como cepillos de dientes o peines- y que los restaurantes que envían comida no agreguen cubiertos de plástico.

El objetivo es que para 2020 el 35 % de los residuos domésticos urbanos se reciclen, una cifra que todavía estaría muy alejada de la de otras grandes economías. En la Unión Europea (UE), el 45 % de los conocidos como residuos urbanos se reciclan actualmente y para 2025 los países miembros han acordado reciclar al menos el 55%.

Los ciudadanos deben clasificar la basura en cuatro categorías: reciclables, desechos de cocina, desechos peligrosos y desechos residuales. En cada vecindario las familias recibieron un soporte para bolsas de basura y un manual para clasificarla. De igual forma, se formó un equipo de voluntarios que explican a las familias y supervisan que el procesos se haga correctamente. La medida ha llegado tan lejos que incluso los camiones de basura no recogen la basura si no está bien separada.

«Al principio, algunos se quejaron de que la clasificación de desechos les dificultaba la vida o simplemente tiraban toda la basura a un contenedor de basura», señaló Cheng Qin, un voluntario del vecindario al Shanghai Daily. «Instruimos a esas personas sacando lo que habían tirado y clasificando los desechos nuevamente. Todos los residentes han aprendido a hacerlo de la manera correcta, ya que nadie quiere molestar a los demás», finalizó.

Tomado de El Espectador 

Anders Hjort

Gestor de proyectos y experto sénior del IVL Swedish Environmental Research

Anders es ingeniero (BSc) con más de 15 años de experiencia internacional en el desarrollo de proyectos de biogás, diseño de sistemas y gobernanza del sector. Cuenta con una amplia experiencia a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos, desde la factibilidad y el diseño conceptual hasta la contratación, implementación y evaluación, aplicando el Modelo Nórdico de Biogás. Desde 2008, ha gestionado y/o asesorado más de 50 proyectos en Europa, África, América Latina y Asia, coordinando con ministerios del sector, municipios y socios privados para alinear los proyectos con las políticas nacionales de energía y gestión de residuos.

Como Asesor Principal de Biogás en IVL, Anders ha liderado importantes iniciativas sobre el desarrollo del mercado de biogás sostenible y digestato, formulación de políticas y estrategias, desarrollo de capacidades y fortalecimiento institucional. Posee una sólida trayectoria en mapeo de recursos, análisis de factibilidad técnico-económica (TEA) y diseño conceptual de plantas de biogás integradas en sistemas de energía eléctrica, térmica y transporte. Anders ha obtenido y gestionado alrededor de 1500 millones de coronas suecas (SEK) en subvenciones de inversión para infraestructuras e instalaciones de producción de Bio-CNG y Bio-LNG en la región nórdica.

Cuenta con experiencia en la facilitación de diálogos sobre políticas públicas y en la coordinación entre múltiples actores (ministerios, socios de desarrollo y el sector privado) para fortalecer los marcos del mercado del biogás. A través de su extensa experiencia profesional y formación interna avanzada en liderazgo y gestión de proyectos, equivalente a un nivel de posgrado, ha liderado con éxito grandes equipos interdisciplinarios y consultores técnicos. Es experto en asesorar a instituciones públicas sobre marcos normativos, esquemas de incentivos y modelos de financiamiento, así como en la creación de capacidades para ministerios y autoridades locales en contextos de países en desarrollo. Anders habla inglés y sueco con fluidez y tiene conocimientos básicos de español.


Ha sido profesora de las clases Lógica y Retórica, y Constitución y Democracia en la Universidad de Los Andes. Además, es autora del libro ‘Otras Culpas’ y ha sido columnista de los periódicos El Espectador, El País, el Diario del Huila, El Liberal y El Meridiano, entre otros, así como comentarista de opinión y analista política radial en Blu Radio de Caracol.