Camilo Sánchez, presidente de Andesco
Tomado de Portafolio
A toda situación adversa hay que buscarle el lado positivo. A solo 72 horas de iniciada la nueva administración sobrevino el terremoto, y desde ese momento, el presidente De La Espriella, su esposa y gabinete se apersonaron de la situación, con acompañamiento permanente a las víctimas, y dejando clara la manera como se enfrentarán los enormes desafíos heredados. Hoy rescato que recuperamos el rumbo y la buena relación entre el nuevo Gobierno y el sector empresarial, porque para el Gobierno anterior éramos los enemigos a vencer, y afortunadamente para este volvimos a ser sus mejores aliados, no solo para reconstruir el país sino además para ser su soporte.
La presencia del Gobierno actual en las regiones afectadas ha sembrado esperanza en la población afligida, igualmente la convocatoria de unidad para que todos seamos partícipes de la reconstrucción ha despertado la solidaridad nacional; pero lo más impactante fue el reconocimiento del otro sin importar ideología ni condición social. La consigna ¡Todos a Una! nos está aglutinado y fortaleciendo.
No por ser distintos tenemos que ser distantes y eso lo ha demostrado el trabajo mancomunado del Gobierno nacional, alcaldes, gobernadores, líderes empresariales, voluntarios y ciudadanía en general, lo que nos está permitiendo avanzar más y mejor.
Ha sido impresionante el respaldo ciudadano, desde las pequeñas alcancías de niños hasta millonarias donaciones y aportes del sector empresarial, independientemente de su tamaño y capacidad económica.
Nuevamente la solidaridad y apoyo entre las empresas prestadoras de servicios públicos, internet y telecomunicaciones con sus colaboradores y equipos volvieron a ser los héroes anónimos y silenciosos que, con intensas jornadas, lograron restablecer los servicios en tiempo récord, trabajando con convicción, dejando de lado sus tragedias personales, para que los damnificados sientan que no están solos y que la reconstrucción ya está en marcha.
De la misma manera, resaltamos la labor de recaudación de la ANDI y de todos los gremios que han aportado desde su sector. Así mismo, la ayuda internacional de la banca multilateral y organismos de cooperación, que han dispuesto fondos especiales que sin duda ayudarán a solventar los retos inmediatos y venideros.
El único lunar que sorprende y duele lo generan algunos opositores indolentes, que brillan por su falta de solidaridad, empeñados en la descalificación y polarización, criticando cualquier actuación menor de los nuevos funcionarios. Queda claro que el que no ayude que no estorbe; menos mal que la gran mayoría de los colombianos somos resilientes y solidarios.
La verdadera estabilidad social está en la confianza y los valores. Por esto estamos seguros que con la declaratoria de la emergencia económica totalmente justificada, aunada a la unión nacional, nos permitirá financiar la reconstrucción.
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