El reto es ‘lograr un crecimiento económico superior al 5 por ciento’

El presidente Iván Duque, en entrevista con Yamid Amat, también habló de la reforma económica por venir.

l presidente Iván Duque no se detiene a meditar la respuesta. Frente a la pregunta sobre cuáles serán sus metas para el año que comienza, no vacila en responder: “Lograr que la economía del país crezca en un 5 por ciento. Y aplicar pronto una vacunación masiva contra el covid-19”.

El mandatario también le aclara a EL TIEMPO que la reforma económica por venir no será tributaria sino fiscal, y explica que, de todas maneras, sus efectos no se sentirán el año entrante, sino en el 2022.

El país es presidencialista. Y, en general, dirigentes públicos y privados prácticamente delegan en el Presidente la responsabilidad de resolverlo todo. ¿Esa actitud afecta mucho a quien ejerza la jefatura del Estado?

Nosotros queremos que Colombia salga adelante de esta crisis mundial detonada por la pandemia, que el país se reactive y se reactive el empleo, que avancemos con nuestro plan de desarrollo y que construyamos justicia social. En eso trabajo todos los días con el sector privado y con los gobernantes locales y también con muchos sectores de la población.

El escritor William Ospina sostuvo en una columna en ‘El Espectador’, titulada ‘Ya viene el otro’, que la más nefasta y empobrecedora idea popular es que la solución a todos los problemas la traerá “el gobierno siguiente” y eso significa empezar a pelearse pronto por quien lo sucederá. ¿Es así?

En Colombia las campañas empiezan temprano, como también ocurre en Estados Unidos. Yo empecé los Talleres Construyendo País en el año 2016, casi dos años y medio antes de la elección. A mí eso no me preocupa. Ojalá la próxima contienda sea de propuestas y de debates de fondo y no de agravios, populismo, demagogia, y eso lo debemos exigir todos los colombianos.

En lo estructural seguimos trabajando por el país y entregaremos más de 1.300 obras hasta agosto del año 2022, incluyendo 20 autopistas de cuarta generación, la mayor expansión de energías renovables, el mayor plan de conectividad que ha desarrollado Colombia, entre otros.

A usted le están buscando reemplazo cuando aún le falta casi la mitad de su periodo presidencial. ¿Eso no confirma que, como dice el mismo escritor Ospina, como el Gobierno vigente no puede arreglarlo todo, siempre será ‘el siguiente’?

Mire, Yamid, al abolirse la reelección volvimos a gobiernos de cuatro años y en este país las candidaturas empiezan temprano. En Estados Unidos también empiezan casi con dos años de anticipación. Usted me entrevistó como precandidato casi 18 meses antes de la elección. Eso es normal.

Lo importante es que seguimos con la obra de gobierno. Estamos cerrando el año con la menor tasa de homicidios en 46 años, la menor tasa de secuestros en 40 años, la mayor incautación de droga y, además, con más de 160.000 jóvenes que llegan gratuitamente a la universidad, 130.000 productores en Agricultura por Contrato, la mayor expansión histórica de energías renovables, las mayores ventas de viviendas registradas y con más de 600 obras entregadas en el año. Acá seguimos trabajando por nuestro país sin distraernos en lo electoral, porque no soy candidato a nada.

Los presidentes en Colombia siempre desean a alguien en especial como su sucesor. ¿A quién preferiría?

El futuro de Colombia está en el centro, los extremismos son destructivos. El centro ha sido y será siempre mi convicción. Este país no puede caer en los apologistas del fracaso venezolano ni en los que se caracterizan por su intolerancia y su exclusión. Colombia necesita equilibrios que integren al país: que seamos claros en la seguridad, pero también en el matrimonio con la inversión social; que promovamos el desarrollo con total responsabilidad ambiental, que defendamos el emprendimiento, pero con una agenda fraterna para el trabajador. En esa convicción veo que salen muchos nombres que son alternativas reales a los extremos y eso le viene bien a Colombia.

¿Cómo lograr que los gobiernos ‘dejen de ser dioses cuando se acercan y monstruos cuando se van’?

Nuestro país ha logrado muchas transformaciones históricas gracias a la continuidad de las políticas de Estado. Por eso, la evolución de esas políticas es lo más importante y por eso estamos dejando políticas que, de continuar, seguirán dejando la equidad como propósito nacional.

El Centro Democrático, que lo lanzó como candidato presidencial, ha perdido mucha fuerza electoral. ¿Por qué cree que eso ha ocurrido?

No sé cuál es el soporte de su afirmación. El Centro Democrático fue fundado en el 2014 y es el partido con más curules en el Senado, es la segunda fuerza en Cámara, ganamos la Presidencia en el 2018 con una coalición amplia y ha multiplicado alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas en las elecciones regionales.

Pero ya no tiene la fuerza electoral que poseía cuando lo eligieron…

Los partidos siempre están expuestos a victorias y derrotas, pero estos resultados muestran que es una fuerza viva y que debe fortalecerse todos los días programáticamente en una genuina plataforma de centro.

De todas maneras, el propio expresidente Uribe ha reconocido que el electorado propio, que lo acompañaba desde hace varios años, descendió. Y por ello busca coalición con otros sectores políticos. ¿A usted le parece acertada la búsqueda de una coalición para conservar al llamado ‘uribismo’ en el poder?

El propio Uribe ha sido enemigo de los ‘ismos’. Los partidos son instituciones que deben fortalecerse y nutrirse ideológicamente y creo que las coaliciones con principios, visión, propósito y políticas de Estado son el camino. El futuro está en el centro y en el 2018 demostramos que se puede lograr una coalición amplia con una visión de centro.

¿No ha sido usted excesivo en el impulso a candidatos propios para las altas instituciones del Estado, como la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría?

¿Candidatos propios? Yamid, yo he cumplido con mis funciones constitucionales y se han surtido los procesos. En la elección del Contralor, el Gobierno no intervino y se seleccionó por parte del Congreso a un extraordinario y experimentado servidor público, como Carlos Felipe Córdoba.

En la Fiscalía presenté una terna donde, de manera unánime, se eligió a un Fiscal de grandes condiciones profesionales y académicas. En la Procuraduría terné a la primera mujer presidenta de la Corte Suprema, una mujer que llegará al cargo elegida por el Senado con una trayectoria diáfana en la administración de justicia, sin aspiraciones políticas y a servirle al país, no a sus intereses.

En todos los procesos nos hemos sometido a las reglas de la Constitución. Lo curioso es que digan que es concentración, cuando en el gobierno anterior el Fiscal venía de ser ministro de la Presidencia; el Procurador, ministro, director de agencia y embajador, y el Defensor, secretario del partido de gobierno.

Pero, quienes opinan sobre los hechos dicen que tal vez su única derrota la sufrió cuando no logró la elección del actual Ministro de Hacienda como nuevo gerente del Banco de la República… ¿A qué lo adjudica?

La elección del gerente del Banco es una decisión de la Junta y ellos, en su independencia, tomaron una decisión que respeto.

¿Cuál considera usted que fue su mayor acierto como gobernante en el año que termina?

Creo que logramos sortear la peor crisis de nuestra historia duplicando las unidades de cuidado intensivo, ampliando la capacidad de pruebas y laboratorios, fortaleciendo el sistema de salud y, al mismo tiempo, tomando medidas para contener los efectos devastadores de la pandemia en materia social y económica. Ingreso solidario, el Paef (Programa de apoyo al empleo formal) la devolución del IVA, los días sin IVA, las garantías del 90 por cinto, los giros sociales extraordinarios han permitido proteger a millones de familias, y también logramos una dinámica de reactivación segura que nos ha permitido recuperar más de 4,5 millones de empleos.

También creo que fue acertado todo el proceso de análisis técnico y operacional para la adquisición de vacunas.

Usted afirmó recientemente que el salario mínimo debe mantener el poder adquisitivo de los trabajadores. ¿Cómo se reflejará en cifras esa posición?

Se refleja con datos y evidencia. En dos años, nuestro gobierno ha sido el que más ha aumentado en términos reales el salario mínimo desde el gobierno de Virgilio Barco. En dos años logramos un aumento real del 5 % y por eso sabemos que mantener el poder adquisitivo y tener aumentos reales que mejoren el ingreso es equidad. Espero que en el 2021 cumpla mi promesa de campaña en la cual, entre salario y auxilio de transporte, superemos el millón de pesos.

¿Cuál será su gran reto para el año que comienza?

Lograr un crecimiento económico superior al 5 por ciento y lograr la mayor vacunación masiva en la historia de Colombia.

¿Cuáles serán las directrices que usted dará a su ministro de Hacienda para la nueva reforma tributaria?

A finales de enero recibiremos el reporte de los expertos sobre las excepciones tributarias en Colombia. Ese será un gran insumo. La profundización de la factura electrónica y la fiscalización, y lograr que más que una visión tributaria tengamos una visión fiscal y social que nos permita aumentar los ingresos y asignar más recursos a los más vulnerables para cerrar brechas.

Además, esa reforma entraría en vigencia en el año 2022 y sus beneficios se sentirán en términos de ingresos en el siguiente gobierno, pero lo hacemos con sentido de responsabilidad con el país, para mantener unas finanzas sanas y la confianza de los inversionistas.

¿Cómo va la paz del país?

Hay cosas muy buenas y hay retos grandes. Avanza la reincorporación, avanzan los Pdet (Programas de Desarrollo de Enfoque Territorial), ya entregamos 900 obras en nuestro gobierno, avanzamos en el catastro multipropósito, avanzamos en la agenda de tierras, avanzamos en la visión integral rural, con inversión sin precedentes en bienes públicos, y hemos logrado las menores tasas de homicidio y secuestro en más de cuatro décadas.

No obstante, el narcotráfico y la coca siguen siendo el combustible del terrorismo, y eso que logramos las mayores incautaciones de la historia, la mayor erradicación manual registrada por Colombia y la mayor destrucción de laboratorios. Me preocupa que los máximos responsables no han entregado sus bienes, que no han dicho la verdad sobre secuestro, reclutamiento de menores, narcotráfico, violaciones y abortos forzados, y que la verdad se esté traduciendo en impunidad.

¿Qué hacer para frenar la matanza de líderes sociales, indígenas y campesinos?

Tenemos que derrotar el narcotráfico. Quienes matan a los líderes y a los indígenas son los narcoterroristas del Eln, las disidencias de las Farc, el ‘clan del Golfo’, etc., todos vinculados al narcotráfico.

Presidente, usted dijo, en un reciente reportaje, que cree que “de pronto volver a la figura que se tenía en la Constitución de 1986, en la cual había reelección no consecutiva, es algo que vale la pena revisar”. ¿Está pensando en que usted podría volver a postularse en el futuro para repetir presidencia?

No tengo ninguna aspiración electoral ni estoy promoviendo reelecciones. Solamente hice la reflexión sobre lo incoherente de tener alcaldes y gobernadores con reelecciones ilimitadas no consecutivas, concejales, diputados y congresistas con reelecciones ilimitadas consecutivas, y el Presidente sin reelección. Esa discusión es interesante.

¿Va a seguir insistiendo en que se estudie el tema?

No estoy promoviendo ningún cambio sobre esa materia.

Si usted no aspiraría, como afirma, entonces ¿está pensando en que alguno de los expresidentes actuales pueda volver a la presidencia?

Anteriormente la reelección consecutiva era solo por dos períodos, y eso está bien. La figura ya no existe y no estoy pensando en revivirla.

La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, si quiere ser candidata a la Presidencia de la República, deberá renunciar antes de mayo del 2021 para no inhabilitarse. ¿Preferiría que ella se quedara en el cargo hasta el final de su mandato?

Esa es una decisión que la debe tomar ella. Marta Lucía es una mujer trabajadora, estudiosa, apasionada por el servicio público, intensa en el trabajo y lleva años analizando todos los retos del país y asumiendo grandes tareas y logros. Estoy seguro de que si toma la decisión será una gran opción para el país.

A propósito del tema de su sucesor, el expresidente Uribe dijo: ‘Ojo al 2022’. ¿Qué ha entendido usted con ese mensaje?

Creo que todos los colombianos debemos reflexionar sobre el futuro. Por eso he dicho que el futuro está en el centro. Colombia debe derrotar los extremos y seguir avanzando en políticas de Estado centradas en el crecimiento, la justicia social y la sostenibilidad ambiental.

¿Cuál fue la razón para que, en lo corrido de su mandato, usted repetidamente pidiera la unidad nacional, pero nunca, ni siquiera en los momentos más críticos de la pandemia, ofreció conformar un gobierno de unidad nacional?

Yamid, la mayor fractura que se le hizo a Colombia fue el plebiscito de 2016, cuando se trató de dividir al país entre amigos y enemigos de la paz. En mi gabinete hay personas que votaron por el Sí y por el No y con ellos trabajamos para sacar adelante al país. Tenemos un gabinete de personas preparadas y en el que también están múltiples partidos, al igual que hay independientes, y todo eso bajo un sentido de un gobierno de extremo centro que piensa en beneficios para todos.

Señor Presidente, con la futura administración de Joe Biden seguramente no habrá enfrentamientos por los intereses comunes que tienen Estados Unidos y Colombia. Pero es indudable que si hubiera sido reelegido Donald Trump usted estaría en mejor condición para fortalecer las relaciones con la Casa Blanca y el Capitolio. ¿No le parece?

No. No me parece, porque la relación de Colombia y Estados Unidos ha sido, es y será bipartidista y bicameral, y además basada en principios. Cuando hay principios afines y objetivos comunes, quien sea el Presidente no es una preocupación.

Biden ha conversado ya con varios presidentes latinoamericanos, incluso con el de México, Andrés López Obrador, que fue el último mandatario latinoamericano en reconocer su victoria. ¿No le parece que ese es un mensaje político contra usted o su gobierno?

No, no soy lector ni intérprete de llamadas telefónicas. He tenido con él siempre una buena relación, como la tengo con demócratas y republicanos, luego de vivir más de 14 años en Washington y de tener amistad personal con muchos de los congresistas.

Seguirán las buenas relaciones…

Cuando él asuma la presidencia trabajaremos, como lo hacemos hoy con el presidente Trump, quien es el Presidente de EE. UU. hasta mediados del mes de enero.

¿No le parece que fracasó la estrategia que usted ha promovido para tender un cerco diplomático que acabaría con el mandato del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro? Más aún cuando desde Washington llegan versiones según las cuales Biden estaría dispuesto a abrir diálogos con Maduro.

La estrategia del cerco diplomático permitió que más de 60 países desconocieran a Maduro, que se acelerara la investigación en la Corte Penal Internacional, que perdiera representación en la OEA y el BID, que se aplicaran sanciones efectivas y que se iniciaran acciones judiciales contra el ‘cartel de los Soles’. Sin duda, esto es mejor que los años de indiferencia o complacencia con la destrucción de Venezuela.

¿Por qué durante su mandato la política internacional colombiana no fue lo que tradicionalmente ha sido: por encima de los partidos? El hecho de que usted nunca convocara la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, hasta que fue obligado por una decisión judicial, no demuestra cierto desprecio a los partidos y a los exmandatarios que seguramente tienen opiniones en política internacional.

Mire: en este gobierno en tan solo dos años y medio hemos asumido la presidencia de la Asamblea de la OEA, la presidencia pro témpore y la secretaría de la CAN, la presidencia pro témpore de la Alianza del Pacífico, la presidencia pro témpore de Prosur y próximamente la presidencia de la Asamblea del BID. Adicionalmente, hemos liderado el Pacto de Leticia, la coalición mundial por los páramos, la Carta Ambiental Andina, y hemos abierto comercio con otros países del mundo.

Así que…

Así que, como lo dice la Constitución, el Presidente dirige las relaciones internacionales. La comisión asesora es un ente valioso.

Otro tema sobre política nacional: Usted descarta el recurso de la asignación básica para los colombianos, que sería darles un salario mínimo a quienes están sin empleo

Hemos brindado subsidios del 40 y 50 por ciento a más de 3,4 millones de trabajadores a través del Paef hasta marzo. Tendremos el programa de ingreso solidario hasta junio del año entrante en principio y giros extraordinarios de los programas sociales. No hay un solo país de América Latina que haya hecho esto, protegiendo a más de 10 millones de familias.

Y el plan de Ayuda al Empleo Formal (Paef), que se acabará en marzo, ¿no necesitaría de una prórroga para que las empresas que resultaron perjudicadas por el cierre de la economía este año puedan tener unos meses más del subsidio salarial para superar la crisis?

El programa estará casi un año. No hay ningún país que haya sacado un programa de esa naturaleza por un periodo tan largo.

¿Cuál es la verdad del caso de los espías rusos que fueron expulsados del país porque operaban encubiertos en la embajada de Rusia?

Ningún funcionario diplomático puede adelantar actos contrarios a la convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas. Quien lo haga, del país que sea, será expulsado.

YAMID AMAT
PARA EL TIEMPO

Tomado de Portafolio