Camilo Sánchez, presidente de Andesco
Tomado de Portafolio
Dicen que no hay peor sordo que el que no quiere oír, pero sí los hay, y son quienes creen todo lo que se les dice sin corroborar su veracidad. Caer en el autoengaño y negacionismo nos está llevando directo al abismo del colapso económico y social, y si esto ocurre difícilmente nos recuperaremos.
Faltando cerca de 180 días para terminar el mandato y ante la imposibilidad de continuar los actuales programas de Gobierno, han acelerado la aplicación de su manual político, caos general con decretos y resoluciones antijurídicas amparados temerariamente bajo la presunción de legalidad.
Nos obligan a apagar incendios e iniciar acciones jurídicas para que sean derogados; sin embargo, el mal ya está hecho, exponiendo además a congresistas, jueces y empresarios a la picota pública con su narrativa descalificadora, quedando ellos como víctimas redentoras.
La lista de casos es inmensa y sólo enumeraré las últimas, empezando por el incremento del salario mínimo sin rigor técnico, que terminará ampliando el déficit fiscal en más de $8 billones, con la excusa de beneficiar a 2,5 millones de trabajadores y perjudicando al resto de la población con mayor inflación, informalidad y desempleo, entre otros.
Decretaron emergencia económica sin existir hechos sobrevinientes exigidos por la Constitución, porque el Congreso les negó técnicamente su propuesta de reforma tributaria. Hay una alta probabilidad de inexequibilidad y, cuando esto suceda, el discurso será incendiario y en contra de quienes lo denunciamos.
Otra perla: el problema eléctrico y de gas que advertimos desde hace tres años sigue de mal en peor, entre otros, aumentando el riesgo sistémico de Air-e al incrementar sus deudas por la negligencia desde la intervención gubernamental. Ahora como colofón, el Gobierno pretende que los generadores de energía destinen 2,5% de sus utilidades para autopagarse las deudas que Air-e les tiene, así de absurdo como suena; además de exigir a los generadores hidráulicos que entreguen el 12% de las ventas de energía en bolsa sin pago alguno, sin poder incorporarlo en la tarifa, lo que pone en riesgo su suficiencia financiera. En la muy segura eventualidad de tener racionamiento, el Gobierno se lavará las manos y acusará a los demás de sus errores e incompetencia, como lo está haciendo en el sector salud.
Por último, la inseguridad y violencia amparada por la fallida Paz Total ha sumido al país en zozobra y desinversión porque los grupos ilegales campean a sus anchas por todo el país, mientras que el Gobierno lo niega y justifica.
Nos preocupa que el negacionismo actual dejará en cuidados intensivos al país y tendremos que, como dijo Churchill, hacer un esfuerzo de «sangre, sudor y lágrimas» para sobrepasar esta horrible noche.
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