Camilo Sánchez, presidente de Andesco
Tomado de Portafolio
Durante este Gobierno, y más en los últimos meses, se han querido instaurar en Colombia modelos ideológicos comunistas trasnochados y antiempresariales que han fracasado donde se han implementado, queriendo generar una lucha de clases, caos y demagogia, ofreciendo toda clase de prebendas insostenibles económicamente. Cuando la realidad fiscal los lleva al colapso se victimizan, desconocen los demás poderes públicos e infligen violencia verbal y física con el ánimo de romper la institucionalidad. El manual endilga toda la culpa de su incompetencia y corrupción a los anteriores gobiernos para mantenerse en el poder de manera dictatorial.
En Colombia, la realidad supera el manual. Lo hecho por el Gobierno en Navidad es un despropósito y abuso, con decretazos de Emergencia Económica implementando una reforma tributaria negada por el Congreso sin ningún hecho sobreviniente como lo exige la Constitución, aprovechando la vacancia judicial y utilizando antiéticamente la presunción de legalidad.
Imprudentemente incrementaron el salario mínimo un 23,7%, sin prever sus consecuencias negativas para la mayoría de los colombianos al no realizar el estudio de impacto normativo sobre las viviendas VIS y VIP; UPC y copagos correspondientes en salud; tarifas en transporte y peajes; pagos de administración en propiedad horizontal; y mesada pensional, entre otros, que aumentarán en más de 8 billones el déficit fiscal ya existente.
Decisión irresponsablemente politiquera que potencialmente beneficia a menos de tres millones de trabajadores y perjudica al resto de los 52 millones de colombianos, aumentando sin duda la inflación. Crecerá la informalidad que hoy ronda el 56% y más de 12 millones de trabajadores no tendrán incremento alguno. Aquellos que ganan más de 2 millones tendrán máximo un incremento del IPC (estimado en 5,3%), nivelando por lo bajo y empobreciendo en términos reales a la clase media.
Por otro lado, este año empezó con la buena noticia del apresamiento del dictador Maduro para felicidad de la gran mayoría de venezolanos. Con grilletes, acusado de narcoterrorismo, encarna un mensaje contundente de los Estados Unidos, de no permitir más gobiernos financiados por narcotraficantes ni terroristas, por los nefastos daños a su sociedad y economía. Esto tendrá consecuencias directas sobre los grupos narcoguerrilleros colombianos como el ELN y las disidencias de las FARC, quienes fueron amparados por la dictadura vecina y que muy seguramente regresarán a nuestro país. Estaremos atentos a que, con la excusa de la fracasada paz total, no terminen nombrados “gestores de paz” con total impunidad.
Estados Unidos, además de la defensa de sus intereses económicos, buscará afianzar su relación comercial y política con sus aliados y, al ser nosotros estratégicos para ellos, requerimos apoyo y financiamiento para recuperar el espacio perdido con los narcoterroristas. El presidente Trump fue claro y directo sobre el presidente Petro y su Gobierno, así que soldado avisado no tiene excusa. Nuestra obligación patriótica será lograr la unidad y no quedarnos callados denunciando sin miedo.
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